Poema 802 – Te escuché, te sentí, te escribí…

alma

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TE ESCUCHÉ, TE SENTÍ, TE ESCRIBÍ…

 

Afán de madre, innato, de soledad privada,

íntima, generosa y oculta.

Así va tu alma, en las dudas de un día

que no es igual a ningún otro.

Soledad profunda, llena de un silencio

estruendoso, que le grita al cuerpo,

ido por los humos de la poesía en vena

que la vida le ha inyectado.

Como una arcada que quiere sacar al mundo

ese amor contenido, hermoso,

denso y cansado, que poco a poco

va consumiendo su ecuanimidad,

con un disfraz de razón inesperado.

Un respiro, en el desliz enajenado

que se permite el espíritu,

para sonreír a ese ser querido,

pequeño, que te increpa.

Y sacar el rostro al aire,

a tomar oxígeno un segundo,

para bajar de nuevo al seno

del pensamiento dulce en que hoy,

de nuevo, se imbuye cansada el alma

de ese cuerpo que parece campar solo.

Escuece ese dolor de culpa

que la acucia cuando se permite

pensar en ella por un instante.

Cuando vuela al verde del campo

en primavera, desnuda y húmeda,

en un amanecer fresco,

hasta que el sol la echa al lago,

a rehacer y llenar de nuevo ese vacío

que la vida le provoca, porque se da toda

a los amores que la cercan,

huérfana de versos soñados,

cantando al viento, mientras piensa

en la última hora que a todos nos persigue.

Pero sabe que no hay culpables,

que es la vida, sólo ella, la que escribe

los caminos por los que va a transitar,

por los que va a vivir, como todos,

en una rutina que tal vez sea

la oscura llama que la quema.

Un soldado, regresando de la batalla,

en su reposo renueva sus bríos.

Y ella, esa alma, también renueva

sus fuerzas en ese baño profundo,

límpido y gélido del vacío que siente,

del tiempo que ha invertido en todos menos en ella.

Le golpea el mundo, con sus llantos,

con sus dolores agudos, con la maldita

estructura de delirios y desidias

con que el ser humano se deshumaniza.

Se rompe, como un espejo de agua,

en gotas cortantes y llenas de sangre inocente,

de esos que ni siquiera pueden escribir

para vaciarse como ella, tu alma,

tu propia alma, que hoy llora hacia adentro

lo que no puede sacar afuera.

 

JSR ©

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3 comentarios to “Poema 802 – Te escuché, te sentí, te escribí…”

  1. Mi querido amigo, Jess: He ledo tu magnfico poema, por lo que te debo decir y agradecer tu tan valiosa contribucin a la Cultura: Eres grande. Yo lo s… y no es porque me lo dijo nadie. Es, simplemente, porque mi intuicin de poeta me lo hace ver as. Mi admiracin y mi reconocimiento hacia tu persona, quede patente en este escrito. Un abrazo, mi buen amigo; y, un saludo muy afectuoso para Isa y tus hijos. Nota. Aunque tarde en contestar a tus escritos, no dudes que ms tarde o ms temprano yo te contesto, pues soy un poco perezoso en este aspecto. No dejes de escribir nunca, porque estos ltimos aos veo en ti un gigante que se abre paso entre la “maleza” de tanto estpido mediocre, y egos subidos de tono:

    El 17 de julio de 2013 13:28, Jos Lus Reyes Gonzlez escribi:

    > Mi querido amigo, Jess. Me ha > > > El 10 de julio de 2013 23:27, “Un poema cada da” <

  2. Mi querido amigo, Jess. Me ha

  3. Tienes el don…


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